El mundo desde mi pecera

"Dicen que la memoria de algunos peces apenas supera unos pocos segundos. Tiene gracia si vives en una pecera: a cada vuelta, puedes descubrir y descubrir, una y otra vez, el mismo castillo sumergido. También tiene su inconveniente siniestro. La memoria del pez es tan corta que, a cada rato, debe acordarse de respirar. Toda su vida se resume en una infinita sensación de ahogo."

lunes, 18 de mayo de 2015

Malditos poetas


Un poco más de Frida...


"Mereces un amor que te quiera despeinada,
con todo y las razones que te levantan de prisa,
con todo y los demonios que no te dejan dormir.
Mereces un amor que te haga sentir segura,
que pueda comerse al mundo si camina de tu mano,
que sienta que tus abrazos van perfectos con su piel.
Mereces un amor que quiera bailar contigo,
que visite el paraíso cada vez que mira tus ojos,
y que no se aburra nunca de leer tus expresiones.
Mereces un amor que te escuche cuando cantas,
que te apoye en tus ridículos,
que respete que eres libre,
que te acompañe en tu vuelo,
que no le asuste caer.
Mereces un amor que se lleve las mentiras,
que te traiga la ilusión,
el café y la poesía."

(Frida Kahlo)





"Mi queridicima Mamacita
deceo que paces tu …
día muy feliz y contenta
como todos los
días como estos, y resibe
de tu hija muchos
vesitos y abrazos muy
apretados"



-Carta que Frida le escribe a su mamá, parte del Archivo del Museo Frida Kahlo.-

Verdugo de mis días...

-¡El espejo! Verdugo de mis días, de mis noches. Imagen tan traumatizante como los propios traumatismos. Todo el tiempo esa impresión de ser señalada con el dedo. “Frida, mírate”. ‘Frida, contémplate". Ya no hay sombra de verdad dónde esconderse, ni cueva dónde retirarse, entregada al dolor, para llorar en silencio sin marcas en la piel. Comprendí que cada lágrima traza un surco en la cara, por joven y tersa que sea. Cada lágrima es una fragmentación de la vida.
Escrutaba mi rostro, mi mínimo gesto, los dobleces de la sábana, su relieve, las perspectivas de los objetos dispersos a mi alrededor. Durante horas, me sentía observada. Me veía. Frida adentro, Frida afuera, Frida en todas partes, Frida hasta el infinito.-






viernes, 13 de marzo de 2015

Palabras de Frida


“No reniego de mi
naturaleza, no reniego de
mis elecciones, de todos
modos he sido una
afortunada. Muchas veces
en el dolor se encuentran
los placeres más profundos,
las verdades más complejas,
la felicidad mas certera. Tan
absurdo y fugaz es nuestro
paso por el mundo, que solo
me deja tranquila el saber
que he sido auténtica, que
he logrado ser lo mas
parecido a mi misma que he
podido.”

Frida Khalo

miércoles, 7 de enero de 2015

Bailamos?



    Según la antropóloga Ángeles Arrien, si una persona consultara a un chamán quejándose de sentirse desalentada, desanimada o deprimida, el chamán le haría las siguientes preguntas: "¿Cuándo ha dejado usted de bailar? ¿Cuándo ha dejado usted de cantar? ¿Cuándo ha dejado usted de sentirse fascinado por un cuento? ¿Cuándo ha dejado usted de encontrar consuelo en el dulce territorio del silencio?"
    La civilización nos ha traído muchos beneficios y comodidades, pero también nos ha alejado del contacto con lo más profundo de nuestra propia alma, nos ha separado de ese ser primitivo y salvaje que todos llevamos dentro. Esa parte nuestra capaz de vivir en el absoluto presente, capaz de conectarse con la naturaleza de las cosas, capaz de dejarse llevar por la corriente de la vida sin demasiadas explicaciones ni interpretaciones mentales. Cuando hablo de lo "primitivo y lo salvaje", no me estoy refiriendo al caos ni al descontrol, sino todo lo contrario, a lo más puro de nuestra esencia como seres humanos, a lo no contaminado por los juicios y temores de nuestra mente: a ese centro desde el cual podemos danzar confiados sin caer.
    A veces vamos por la calle absortos en pensamientos y preocupaciones y de repente escuchamos el canto de un pájaro, la risa de un niño, una música que alguien está tocando, y entonces algo se nos mueve adentro, un impulso dormido de conectarnos con ese "algo más" que nos ofrece la vida, y surge el deseo de dejar atrás la mente, entregándonos al momento como si este fuera lo más importante para nosotros (y tal vez lo sea...).
    En la consulta homeopática observo tantas veces niños aburridos, que solo desean comer golosinas y ver televisión, padres ocupados las 24 horas del día, madres tristes, familias sin alegría. Y más allá del remedio homeopático que pueda ayudar a equilibrar la energía de cada paciente, siento enorme necesidad de "abrir una ventana" con otra perspectiva. Bailar, cantar, jugar, contar historias; son actividades capaces de recuperar la alegría y crear armonía en cualquier grupo humano. También es hermoso recuperar los espacios de silencio, apagar la televisión y la radio, dejar de llenar el vacío con el ruido exterior para poder escucharnos y escuchar a los otros.
    Hoy quiero darle un lugar especial a la danza. En homeopatía existe un síntoma en nuestros Repertorios que se llama "Bailar". Siempre me pregunté porqué bailar tendría que ser un síntoma patológico en ningún caso, salvo que sea compulsivo y que le haga daño al que lo padece. Por el contrario, la danza es uno de los muchos recursos terapéuticos fácilmente accesibles que tenemos a nuestra disposición en forma totalmente gratuita. Y los niños criados en un ambiente de libertad y respeto, bailan espontáneamente en la gran mayoría de los casos, expresando así su alegría de estar vivos. De manera que el síntoma "Bailar" pocas veces lo tengo en cuenta.
Podemos bailar con cualquier música que nos agrade, no hace falta conocer ninguna técnica. Podemos bailar solos o en compañía, en nuestra casa, en medio del campo o en un salón de baile. Hasta podemos seguir el ritmo de la música sentados o en un auto, ya que no es imprescindible mover todo el cuerpo para sentir el efecto de la danza.
    No importa dónde ni cómo ni cuándo, el hecho de permitir que la música inunde cada una de nuestras células, que haga vibrar todas nuestras fibras, que nos lleve a movernos sin esfuerzo dentro de las posibilidades de cada uno, es suficiente para experimentar un bienestar instantáneo en todo nuestro Ser.
    Cuando danzamos, la mente descansa, no hay lugar para el pensamiento cuando estamos sumergidos en el placer sensorial del movimiento. El corazón olvida sus penas, las tristezas se disuelven como por encanto. En la danza está presente el Cuerpo junto con el Alma y ambos se mueven al unísono en perfecta comunión.
    Y los niños son los que mejor saben esto: no dudan en ponerse a bailar con cualquier estímulo, en cualquier lugar, es por eso que es tan importante tratar de no cercenar este impulso tan vital de expresarse. El rostro de una persona completamente entregada al ritmo de una música nos habla de una alegría profunda, de una experiencia absolutamente vital. Muchos padres de adolescentes sufren cuando los hijos empiezan a salir de noche para ir a bailar. Más allá de que los lugares disponibles tal vez no sean ideales (cerrados, con humo de cigarrillo, consumo de bebidas alcohólicas, etcétera), en realidad es una actividad muy saludable y la mayoría de los chicos la disfruta y encuentra un equilibrio en esta especie de ritual de seguir el ritmo junto con sus pares.
    En estos tiempos difíciles que estamos viviendo, también podemos aprender a danzar con la vida, a dejarnos llevar por la música de los acontecimientos sin oponer resistencia, aunque participando en forma consciente de su dirección y sentido, tratando de interpretar y comprender el significado de lo que nos está ocurriendo, aprovechando cada giro, cada cambio de compás, cada modificación del ritmo de cada día, para poder bailar nuestras experiencias amorosa y armoniosamente. De esta manera podemos transformarnos en mejores seres humanos y tener mas chances de disfrutar de nuestra vida.

Dra. Liliana Szabó 











lunes, 5 de enero de 2015

La magia es eterna

    No recuerdo cuántos años tenía, sólo recuerdo que era de noche y mis padres estaban discutiendo. Los bols eran de un color naranja intenso y estaban algo resquebrajados por el uso y el tiempo, teníamos uno grande que usábamos siempre para las ensaladas y seis pequeños para diferentes usos; esa noche tendrían un uso especial. Hoy, cuando intento recordar mi infancia y las cosas que me rodeaban, por algún motivo sólo recuerdo los bols naranjas y una servilleta floreada quemada en una esquina, la memoria es así de extraña y caprichosa.
Esa noche, como esta noche, hacía mucho calor. Sentada en el piso del comedor lloraba mientras miraba a mis padres disimular la discusión cada vez más intensa, mejor dicho a mi madre porque para mi papá era imposible. Recuerdo que decidieron irse por un rato, pero al verlos marcharse así, tan enojados, tan mal, sentí que se iban para siempre, que no volverían, y mi llanto se convirtió en un berrinche, grité y pataleé pero no logré que se quedaran, me quedé llorando mirando la puerta, no sé en qué estaría pensando, era muy pequeña y sólo recuerdo esa imagen, la puerta cerrada, las lágrimas en mis ojos, y de pronto.. mi hermana con los bols naranja.
- Vamos a juntar agua y pasto para los reyes?- me dijo disimulando también su tristeza tras una sonrisa que logró convencerme. Al principio creí que era una trampa, que querían que me olvidara que mis papás se habían ido, que no volverían.
- Dale!- me insistía mi hermana. - Van a venir muertos de sed y de hambre, imaginate lo contentos que se van a poner cuando encuentren comida y aguita, y ahora cuando vuelva mamá le contás que ya les preparaste la comida a los reyes.
Me levanté del piso, agarré un bol y miré a mi hermana, su sonrisa me convenció. Juntamos pastito como para diez camellos y les dejamos mucha agua porque hacía mucho calor. Cuando mi mamá volvió al rato, llorosa, le conté la gran noticia, quizás ella así también se alegrara; le mostré dónde habíamos dejado el agua y la comida, pero le dije, aunque en realidad esperaba lo contrario, que creía que los camellos iban a llegar ya muy llenos a casa y no iban a querer comer nada.
- Vas a ver que sí van a comer mucho y se van a tomar toda el aguita, vos andá a dormir, dale?
Y me fui a dormir, con la esperanza de que los reyes pasaran por mi casa y con la triste idea de que quizás despreciaran mi regalo.
Esa mañana desperté temprano, me acuerdo perfecto que me levanté rápido y sin darle tiempo a nadie salí derecho al patio, no recuerdo qué me regalaron ese año, ni el otro, ni el otro, sólo recuerdo ese día de reyes en el que me levanté y encontré los bols desparramados por el patio, con un poquito de agua en uno de ellos y algunos restos de pasto tirados por ahi, y recuerdo la felicidad de saber que habían comido mi pastito y tomado mi agua, la felicidad de saber que habían retomado fuerzas para seguir repartiendo regalos, y las palabras de mi mamá:
- Viste que pasaron? Y se comieron y tomaron casi todo! Se ve que tenían hambre pobres, aunque andaban a las apuradas, mirá cómo dejaron el patio de mugriento!.


Hoy. gracias a esas pequeñas grandes cosas la niña que juntaba pastito para los reyes, sigue vive en mi, pidiendo tres deseos al ver una estrella fugaz o guardando piedritas para la buena suerte; porque la magia existe y está en todo lo que nos rodea, porque no es sólo un cuento para niños sino un cuento que los niños entienden fácilmente y los adultos debemos aprender con dificultad. La magia está en no cerrar los ojos a lo invisible, en respirar los sueños y creer en ellos más allá de lo que diga la razón...

Gracias por regalarme el don de la imaginación, la fe, la esperanza y la alegría!!








domingo, 7 de julio de 2013

Yo no leo para...


Yo no leo para ser mas inteligente ,
leo para ignorar un poco menos .
Yo no leo para ser una persona mas compleja ,
leo para ser alguien mas simple .
Yo no leo para enriquecer mi vocabulario ,
leo para no endeudarme con mi lengua .
Yo no leo cientos de libros
leo muchas veces el mismo .
Yo no leo para sentirme realizada ,
leo lo que me realiza, para sentirme .
Yo no leo para decir que leo ,
leo para sentir otras voces en mi silencio .
Yo no leo para olvidarme de la realidad ,
leo para transformar la mía .
Yo no leo para transportarme a otras historias ,
leo para que otras historias sean parte de la mía .
Yo no leo para juzgar lo que otros leen ,
leo para cuestionarme lo que yo leo
Yo no leo para creerme mas que otros ,
leo para ser mejor que yo misma .
Yo no leo porque vaya a ser mejor persona ,
Yo leo simplemente porque leo .

M. Frutis.






viernes, 5 de julio de 2013

Del sentimiento de no estar del todo

" Y me gusta, y soy terriblemente feliz en mi infierno, y escribo. Vivo y escribo amenazado por esa lateralidad, por ese paralaje verdadero, por estar siempre un poco más a la izquierda o más al fondo del lugar donde se debería estar para que todo cuajara satisfactoriamente en un día más de vida sin conflictos.
Desde muy pequeño asumí con los dientes apretados esa condición que me dividía de mis amigos y a la vez los atraía hacia el raro, el diferente, el que metía el dedo en el ventilador. No estaba privado de felicidad; la única condición era coincidir de a ratos (el camarada, el tío excéntrico, la vieja loca) con otro que tampoco calzara de lleno en su matrícula, y desde luego que no era fácil; pero pronto descubrí los gatos, en los que podía imaginar mi propia condición, y los libros donde la encontraba de lleno. En esos años hubiera podido decirme los versos quizá apócrifos de Poe: 

From childhood's hour I have not been
As others were; I have not seen
As others saw; I could not bring
My passions from a common spring-

Pero lo que para el virginiano era un estigma (luciferino, pero por ello mismo montruoso) que lo aislaba y condenaba,

And all I loved, I loved alone

no me divorció de aquellos cuyo redondo universo sólo tangencialmente compartía.
Hipócrita sutil, aptitud para todos los mimetismos, ternura que rebasaba los límites y me los disimulaba; las sorpresas y las aflicciones de la primera edad se teñían de ironía amable. Me acuerdo: a los once años presté a un camarada El secreto de Wilhelm Storitz,donde Julio Verne me proponía como siempre un comienzo natural y entrañable con una realidad nada desemejante a la cotidiana. Mi amigo me devolvió el libro: "No lo terminé, es demasiado fantástico." Jamás renunciaré a la sorpresa escandalizada de ese minuto. ¿Fantástica, la invisibilidad de un hombre? Entonces, ¿sólo en el fútbol, en el café con leche, en las primeras coincidencias sexuales podíamos encontrarnos?




- Julio Cortázar.