El mundo desde mi pecera
"Dicen que la memoria de algunos peces apenas supera unos pocos segundos. Tiene gracia si vives en una pecera: a cada vuelta, puedes descubrir y descubrir, una y otra vez, el mismo castillo sumergido. También tiene su inconveniente siniestro. La memoria del pez es tan corta que, a cada rato, debe acordarse de respirar. Toda su vida se resume en una infinita sensación de ahogo."
viernes, 6 de julio de 2012
sábado, 24 de marzo de 2012
Memorias de una empleada hospitalaria.
Cada pequeño espacio es un mundo propio, y el hospital es un mundo
aparte, con sus reglas de juego y sus mecanismo de ataque y de defensa.
Me dijeron una vez "o te adaptás al sistema o te vas", ni una cosa ni
la otra. El hospital sacó lo mejor y lo peor de mí, aprendí que no soy
tan buena de lo que creía y que puedo defenderme ante situaciones de
ataque, y saqué fuerzas donde creí que no existían y me redescubrí; para
eso creo que sirven todas esas persona que viven buscando la manera de
hacerte la vida insoportable en el trabajo, son pruebas a tu fortaleza
de espíritu, a tu paciencia, a tu madurez. Siempre hay que medir a tu
enemigo y saber a quién vale la pena responderle o no. Hablando así
pareciera que el hopital es un ring de combate y en cierta forma lo es.
Luchamos contra el sistema contra la mediocridad, contra nuestros
propios compañeros y contra nosotros mismos.
Hoy me reintegré y fué tan feo sentir la mediocridad corriendo en mis venas al volver a la monotonía del trabajo, realizando las mismas tareas, los mismos movimientos, viendo las mismas caras, que aunque sean buena gente, son las mismas caras, y te pican los pies por salir corriendo de ahí, correr como loca, porque sentís cómo el hospital te devora, te transfoma en un animal de costumbre, te desgasta y terminás por resignarte, por bajar los brazos, por dejar de luchar.
Hoy me reintegré y quería irme, abandonarlo todo por un mínimo cambio, por un aire que no huela a podredumbre, por paredes que no lloren, por pisos que no griten de suciedad y de miedo, por un minuto sin la muerte rondando por los pasillos.
Cada lugar es un mundo propio, cada persona lo es, y es tan difícil no fagocitarse con la chatura mental que te persigue sabiendo que somos presa fácil, conociendo nuestras debilidades, utilizandola para beneficiar a los más "fuertes", y cómo lo hace?, lo hace a través del sistema que premia la vagacia y la mediocridad y castiga el trabajo duro con más trabajo o con mayor persecución; y al final de tanto trabajar viendo a los de brazos caidos salir beneficiados uno termina por sentirse un tonto, y cuando llega ese momento, el momento en que uno decide dejar de trabajar a todo su potencal y seguir el camino de "los otros" trabajando lo mínimo indispensable, ahí es cuando la mediocridad se apoderó de vos y es tan difícil salir que terminás convirtiéndote en uno de ellos, o aislado totalmente, o con crisis de stress por aguantar las ganas de poner en su lugar a más de uno, por la impotencia que produce ver tanta negligencia, tanto abandono, tanto desgano...
Hoy me reincorporé y encontrarme con todo esto de nuevo me hizo pensar, ¿habrán tenido razón cuando me dijeron que o me unía a la mayoría o me iba? No sé, sigo creyendo que puedo contra el sistema, o por lo menos sigo creyendo que no soy presa de la mediocridad, pero eso mismo piensan todos los mediocres, quizás ya es tarde, quizás ya soy una de ellos...
Hoy me reintegré y fué tan feo sentir la mediocridad corriendo en mis venas al volver a la monotonía del trabajo, realizando las mismas tareas, los mismos movimientos, viendo las mismas caras, que aunque sean buena gente, son las mismas caras, y te pican los pies por salir corriendo de ahí, correr como loca, porque sentís cómo el hospital te devora, te transfoma en un animal de costumbre, te desgasta y terminás por resignarte, por bajar los brazos, por dejar de luchar.
Hoy me reintegré y quería irme, abandonarlo todo por un mínimo cambio, por un aire que no huela a podredumbre, por paredes que no lloren, por pisos que no griten de suciedad y de miedo, por un minuto sin la muerte rondando por los pasillos.
Cada lugar es un mundo propio, cada persona lo es, y es tan difícil no fagocitarse con la chatura mental que te persigue sabiendo que somos presa fácil, conociendo nuestras debilidades, utilizandola para beneficiar a los más "fuertes", y cómo lo hace?, lo hace a través del sistema que premia la vagacia y la mediocridad y castiga el trabajo duro con más trabajo o con mayor persecución; y al final de tanto trabajar viendo a los de brazos caidos salir beneficiados uno termina por sentirse un tonto, y cuando llega ese momento, el momento en que uno decide dejar de trabajar a todo su potencal y seguir el camino de "los otros" trabajando lo mínimo indispensable, ahí es cuando la mediocridad se apoderó de vos y es tan difícil salir que terminás convirtiéndote en uno de ellos, o aislado totalmente, o con crisis de stress por aguantar las ganas de poner en su lugar a más de uno, por la impotencia que produce ver tanta negligencia, tanto abandono, tanto desgano...
Hoy me reincorporé y encontrarme con todo esto de nuevo me hizo pensar, ¿habrán tenido razón cuando me dijeron que o me unía a la mayoría o me iba? No sé, sigo creyendo que puedo contra el sistema, o por lo menos sigo creyendo que no soy presa de la mediocridad, pero eso mismo piensan todos los mediocres, quizás ya es tarde, quizás ya soy una de ellos...
martes, 31 de enero de 2012
Conversación circunstancial n° 2
- Qué colectivo esperás?
-Disculpe pero no lo conozco, acaso le importa?
- Disculpe Usted señorita, no quise molestarla, es que hace rato que estoy aquí en la parada, no pasa ninguno y ya empieza a llover.
- Discúlpeme a mi, la inseguridad en Kuwait me tiene a la defensiva. Hace un rato pasó un yate rojo, pero era larga ditancia, Usted hasta dónde va?
- Voy hasta Katmandú, acá nomás!
- Pero mire que casualidad, yo también! es la lancha amarilla que pasa en 5 minutos, no desespere que ya llega y además la lluvia ya está amainando, parece que empezará a nevar.
- Raro no? con este calor! 34°, el tiempo está loco, loco!!. Gracias por la información, podemos compartir asientos si hay desocupados y no le molesta, mi nombre es Pancrasio de la Serna y Bustamante, mucho gusto!
- Yo me llamo Ernesto, Lolo me dicen mis amigos.
- Un gusto Lolo!, ahi viene la lancha!!
- No, esa es la naranja, la que va a Fidji, pero atrás veo llegar la nuestra, arrímese que si no nos ven siguen de largo y el próximo pasa dentro de cuatro años.
- Ahi llegó, subamos; tiene asientos para los dos!
- le gusta tejer? traje una revista de tejidos para el viaje.
- Ayy yo traje una de técnicas de lanzamiento con jabalina.
- bueno las intercambiamos quiere?
- que buena idea, la verdad una suerte haberla conocido en este viaje señorita.
- Señora, me casé el año pasado.
- Ayy, yo me caso el próximo y todavía no me decido por el vestido, cuántas cosas para hablar vamos a tener en el viaje, que plácer!
- La verdad un gusto Lolo!
- Cuando lleguemos a Katmandú nos tomamos unas cervecitas dale?
- Genial ! , mejor cerrá la puerta, está entrando la nieve y ya empezó el tsunami.
- que clima loco, locoo!!!!
Justina o los infortunios de la virtud.
" Ahora te pido una respuesta. Un eco infinito a
los que me has enseñado. Tu nombre me pesa en la garganta y se consume
mi cuerpo como una explosión de silencio. Háblame con la sangre , con
las cenizas de tu pluma , con tus yemas circulando mis poros...háblame
de los filos con que me has atravesado...búscame antes que sea cenizas ,
antes que el aroma de la tinta de mi sexo se acongoje , búscame antes
que mis ojos pidan clausura...pero sólo búscame si tienes el valor de
enfrentar a una mujer que está a punto de desatarse"...palabras de
Justine a Sade
lunes, 30 de enero de 2012
Conversación circunstancial n°1
-Esto es una locura!!
-Callate Napoleón!!
-A mi no me hagás callar, que seas dios no te da ningún derecho!
Ayúdame Freud !!
Ella era como yo, se parecía en casi todo menos en la mirada. si bien
teníamos los mismos ojos y al mirarnos no encontrábamos diferencia, la
había… su mirada era más fría, más oscura, más penetrante. Cuando noté
que sus ojos se habían fijado en los míos comenzé a incomodarme, ella me
daba miedo, algo me decía que no debía confiar, que debía alejarme.
Comenzé a girar y noté que ella hacía lo mismo, me volví. Porqué se
marchaba si intentaba intimidarme? Volvió a clavar sus ojos en mí, esta
vez con más frialdad, más oscuros, hasta con un toque de enojo.
-No me das miedo!, le grité mintiendo y giré para marcharme, pero noté que ambas hicimos lo mismo y ambas nos volvimos a un mismo tiempo. Me acerqué más a ella, ella se acercó,
- Te odio, me dijo.
Noté que su ira se había transformado en tristeza.
- No entiendo, no me conoces, porqué me odias?.
- Tan tonta eres, no te has dado cuenta? te odio porque tú eres yo.
Acerqué mi mano y toqué el frío espejo. Giré para marcharme pero me volví y le dije:
- lo siento, nunca quise convertirme en esto que soy.
Y llorando ambas nos marchamos en silencio.
-No me das miedo!, le grité mintiendo y giré para marcharme, pero noté que ambas hicimos lo mismo y ambas nos volvimos a un mismo tiempo. Me acerqué más a ella, ella se acercó,
- Te odio, me dijo.
Noté que su ira se había transformado en tristeza.
- No entiendo, no me conoces, porqué me odias?.
- Tan tonta eres, no te has dado cuenta? te odio porque tú eres yo.
Acerqué mi mano y toqué el frío espejo. Giré para marcharme pero me volví y le dije:
- lo siento, nunca quise convertirme en esto que soy.
Y llorando ambas nos marchamos en silencio.
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